jueves, 19 de septiembre de 2013

Bailes a lo ligero y a lo pesao.

En el norte peninsular existe la presencia de dos tipos de bailes ejecutados por parejas formadas por un hombre y una mujer, bien individualizadas, bien formado parte de grupos más amplíos. Estos son los bailes a lo ligero y a lo pesao.

A lo ligero. Baile de tipo binario, de ritmo vivo y rápido llamado también a lo agudo, a lo alto o titos, dependiendo de la comarca.Aunque generalmente en Castilla (Palencia, Cantabria y Burgos) el nombre más general es a lo ligero, aunque en la montaña de Palencia y en muchos valles de Cantabria también se le llama a lo periquín, pericote, lo mucho o lo mudao y en Burgos también se le conoce como «a lo ligero», «agudillo» y en Segovia como; «habas verdes». 

En este tipo de baile el hombre y la mujer danzan enfrentados, con los brazos en alto, que sujetan las castañuelas, y con unos movimientos de pies muy vivos y enérgicos.

Fuera de Castilla recibe otros nombres, por ejemplo en Euskadi y Navarra donde recibe el nombre de
«arin-arin», «porrusalda», «porrue» y en Asturias  «saltón»

Ejemplo de Baile a lo ligero en Baltanás. (El Cerrato).

 A lo pesao. Es de algun modo, la antítesis de "a lo ligero" y es la denominación actual dada al baile de jota en muchas partes del norte de Palencia, Burgos, Santander y León, aunque en principio hacía referencia a un baile más antiguo, más lento y menos vivo que la jota y que el baile a lo ligero, emparentado con el baile del país o el son de arriba del norte de León y Sur de Asturias. Se conservan algunas melodías, cadencias del canto, toque y los pasos de este antiguo baile en algunos estilos de jota en varios pueblos de la montaña de Palencia. En Burgos recibe el nombre de «a lo grave», «a lo pesado», «al parau», etc. En Segovia «fandango» y «baile llano» y en Santander «a lo pesau», «a lo llano», en Santander

En Euskadi y Navarra es conocido como «orripeko», «fandango» o simplemente «jota» y en Asturias como "fandango".


                                            Ejemplo de "Baile a lo pesao" con canción de la Musgaña.


Y por último una hermosa canción a lo ligero con rabel.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Bozainas de Chinchilla.

 Las Bozainas de Chinchilla, son dos intrumentos de viento rudimentarios, de forma cónica y una lingitud aproximada de tres metros que se utilizan durante las fiestas de Semana Santa.

    

jueves, 5 de septiembre de 2013

Provincia de Toro

Toro es una provincia histórica de Castilla que estuvo vigente entre los años 1528 y 1804 y sus territorios estaban situados en las actuales provincias de Zamora, Palencia, Cantabria y Valladolid.

File:Torre del reloj de la ciudad de Toro. (Zamora).JPGLa organización fiscal llevada a cabo en las Cortes celebradas en Madrid en 1528 y en Segovia en 1532, en la que el emperador Carlos solicitó y obtuvo del Reino la concesión de servicios pecuniarios extraordinarios que habrían de obtenerse por repartimiento entre las ciudades, villas y aldeas. Para ello se acordó que fuesen precisamente los representantes de las dieciocho ciudades que tenían derecho a procuradores en Cortes los que actuasen como receptores del impuesto, para lo cual se procede a adoptar dos medidas: delimitar los territorios en que cada uno de estos receptores había de recaudar el servicio y proceder al recuento de vecinos de cada territorio para realizar un encabezamiento equitativo. Toro como ciudad con voto en Cortes formó una de esas 18 primeras provincias de la Corona de Castilla , siendo la única provincia que llega a desaparecer en el siglo XIX.

Aquellas 18 primeras provincias, demarcadas exclusivamente para tal servicio, se convirtieron en las demarcaciones administrativas básicas. En el siglo XVIII se establecen tres nuevas provincias al conseguir otras tantas ciudades el voto en Cortes: Santiago de Compostela, en 1623, que da origen a la provincia de Galicia segregada de Zamora; Trujillo en 1653, que da origen a la de Extremadura, y Palencia en 1656 desgajada de la de Toro. Ya en el siglo XVIII, en 1750, se crearía la provincia de La Mancha, a costa casi toda ella de la de Toledo.


En el año de 1594 la provincia de Toro estaba dividida en dos partidos, el de Toro, con 10.624 vecinos y 53120 almas y el de Palencia, con 40.728 vecinos y 203.640 almas.


En el año de 1789 la provincia mantenía su división en sus tres tradicionales partidos:

1º Partido de  Toro, con los lugares de su jurisdicción y las villas de la Sacada y de la Guareña. En total unos 61 pueblos.

2º Partido de Carrión, con los lugares y villas de su alfoz, las villas de Campos, el valle de Valdavia, la tierra de Saldaña, el Concejo de los Lugares de la Peña, el Concejo de Castrejón y el Concejo de Guardo. En total unos 165 pueblos.

3º Partido de Reinosa,  formado por Hermandad de Campoo de Enmedio, Hermandad de Campoo de Suso, Hermandad de Campoo de Yuso, Concejo mayor de Valdearroyo, Hermandad de Val-de-Olea, Concejo de las Quintanilas, Hermandad de Cinco-villas, Hermandad de Carabeos, Hermandad de Val-de Prado y Valle de Valderredible. En total unos 155 pueblos.



Entre los años 1717 y 1789 persistía la discontinuidad territorial, con un alto número de enclaves y de provincias fragmentadas, como era el caso de Toro. Bajo el reinado de Carlos III se concibe la idea de dividir el territorio en provincias con dimensiones regulares. Cabarrús proyecta un modelo ideal de nueve distritos de diez leguas en provincias de 30 leguas cuadradas. Pero se lleva a cabo durante el reinado de Carlos IV, concretamente en el año 1799, siendo secretario de Hacienda Miguel Cayetano Soler.7 Es entonces cuando desaparece la provincia de Toro al ordenarse el espacio en la submeseta norte.


 Así se crearía la provincia de Palencia, con anexiones de los partidos de Carrión y de Reinosa, Esto hace que ya a finales de Antiguo Régimen la provincia de Palencia aparezca configurada con dos demarcaciones: la demarcación pequeña, que excluye a los partidos de Carrión y Reinosa, y la demarcación grande que los incluye a partir de 1804.




miércoles, 4 de septiembre de 2013

Leyenda de la fundación de Madrid.

 La leyenda nos cuenta que, entre los supervivientes que huyeron de la tragedia de Troya (entre los cuales también estaba Eneas), se encontraba el príncipe Bianor. Este intentó volver a Grecia, pero no fue capaz de encontrar una nave con la que escapar a través del Egeo, por lo que tuvo que huir a través de los Dardanelos, y acabó estableciéndose en la actual Albania, donde fundó su reino.

 A la muerte de Bianor, su hijo Tiberis le sucedió en el trono, y éste a su vez tuvo dos hijos, Tiberis y Bianor, legítimo e ilegítimo, respectivamente. Para evitar la pretensión al trono de su hijo ilegítimo, el rey Tiberis entregó una importante suma de dinero a la madre, la bella campesina Manto, apodada la fatídica, y a su hijo Bianor, a cambio de que abandonasen el reino. Madre e hijo se dirigieron al Norte, donde Bianor fundó la ciudad de Mantua, en honor a su madre.

Siendo rey de Mantua, Bianor tuvo un sueño en el que Apolo le aseguraba fortuna si abandonaba el recién creado reino y partía con su ejército a la tierra donde muere el sol. Tras el sueño, e influenciado por lo premonitorio del mismo, Bianor se puso el prenombre de Ocno, suyo significado es "el que ve el porvenir a través los sueños", y se aprestó a seguir el onírico consejo de Apolo. Según la leyenda, el viaje duró diez años, y una noche, mientras acampaba en un alto del camino, el dios Apolo volvió a manifestársele en sueños para indicarle que aquel lugar era el elegido para que fundase una nueva ciudad a la que dedicaría el resto de su vida.

Al despertar, Ocno se encontraba en una pradera llena de vegetación, surcada por numerosos arroyos, y donde apacentaban a sus ganados unas gentes que se hacían llamar carpetanos, gente sin patria que, según dijeron a Ocno, esperaban una señal divina para dejar de ser nómadas y asentarse en algún lugar. Al contarles Ocno su sueño, tanto su ejército como los carpetanos comenzaron a construir la muralla, el caserío y el palacio de la nueva ciudad. Y al construir el templo, surgió el conflicto sobre a qué deidad consagrarlo. Así, Ocno convocó en sueños a Apolo nuevamente para que éste resolviese el dilema. Finalmente, Apolo dio la respuesta: La ciudad debía consagrarse a la diosa Metragirta o más conocida como Cibeles. Esta diosa, hija de Saturno, era la Diosa de la Madre Tierra, la personificación de la fértil tierra, una diosa de las cavernas y las montañas, murallas y fortalezas, de la Naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas).y había ofrecido su propia vida para que desapareciese la discordia de la Tierra.

Al despertar, Ocno supo que tenía que seguir el ejemplo de la diosa Metragirta o Cibeles. Contó a sus súbditos la decisión de Apolo, y a continuación ordenó cavar un foso, donde se metió, y se hizo tapar con una losa. Carpetanos y soldados se sentaron a orar sobre la losa, y al poco, de una tormenta que se formó en la sierra vecina, apareció la diosa Metragirta sobre un carro tirado por dos leones, sacó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer. Y a la ciudad la llamaron Metragirta, que pasó a Magerit y finalmente a Madrid.

Este tipo de leyendas fue creada por numerosos literatos y eruditos que crearon una leyenda clásica que se amoldase a una hipotética fundación épica de la ciudad de Madrid, al querer dar a esta un pasado clásico y épico como el de Roma. 

Entre los errores que cometieron los redactores de esta supuesta leyenda, fue situar la fundación de Madrid en fecha anterior a la de Roma, cuando según la literatura clásica, Eneas era compañero en Troya del abuelo de Ocno.

El personaje de Ocno Bianor es mencionado por Fray Jerónimo de Quintana en su obra A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid, Historia de su antigüedad, nobleza y grandeza, publicada en 1621 en la misma ciudad.

jueves, 15 de agosto de 2013

Descubierta la Iglesia de los Dragones.

Copio a continuación una noticía  sobre la descubrimiento de la iglesia de los Dragones en Robledo de Chavela (Alto Guadarrama-Madrid) y que es todo un descubrimiento en el arte gótico castellano.
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Una sorpresa artística conmueve el panorama cultural madrileño: el hallazgo, en el interior de la bóveda de la iglesia parroquial de Robledo de Chavela, de una extrañísima e insólita serie de pinturas que representan varias decenas de dragones de gran tamaño. Los frescos, con abundante policromía en tonos rojos, negros, ocres, verdes y amarillos, muestran varias decenas de bestias que exhiben peligrosas colas, agudos espinazos, grandes fauces y, lo que resulta más inquietante, ojos pintados intencionalmente por su aún desconocido autor para resaltar miradas intensas. Los dragones se hallaban ocultos bajo una capa de cal extendida, presumiblemente, en siglo XVIII para combatir una epidemia de peste.

No hay explicación a la ubicación de las bestias en el celaje del templo, totalmente desconocida en el arte sacro y en la decoración de las iglesias madrileñas. Resulta especialmente enigmático, amén de raro, contemplar la disposición de los dragones a horcajadas de las nervaduras góticas de la bóveda, de manera que el cuerpo de la bestia se divide a ambos lados del eje dovelado. Grandes racimos de uvas ocupan las claves.

El hallazgo, presentado este jueves a los medios de información en la localidad robledana por la Consejera de Empleo, Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Ana Isabel Mariño, acaeció hace más de un año. Sobrevino durante las obras de restauración de la iglesia robledana de la Asunción de Nuestra Señora y no ha sido revelado hasta ahora.

El presupuesto inicial de la rehabilitación de la iglesia, que frisaba 300.000 euros, ha sido aumentado con 50.000 más para hacer aflorar todas las figuras ocultas de los reptiles con garras de león y poder así interpretar el misterioso significado de las pinturas allí descubiertas. Así lo señala el restaurador Carlos Martín, que dirige la actuación.

El restaurador relata fascinado su hallazgo, por cuyo desciframiento se siente especialmente concernido. “Primero pensamos que se trataba de escenas de batallas, porque parecían adivinarse lanzas y cascos, pero nuestra perplejidad fue mayúscula al ver que eran dragones y que fueron pintados sobre la bóveda nervada”, explica. “No sabemos todavía si su autor o autores emplearon una técnica al huevo o a la caseína”, añade. "Los dragones de Villa del Prado no guardan relación con el empaque, el tamaño ni la mirada de los que hemos encontrado".

El descubrimento casi simultáneo de un escudo heráldico medieval, coetáneo del de los dragones y signado por una suerte de triángulo o compás, también por algo muy semejante a un árbol, permite a Martín abrigar esperanzas de obtener información adicional para descifrar el enigma.

Los dragones, temibles y exóticos saurios de enormes proporciones —existe en Indonesia una especie animal con tal nombre, aunque de reducido tamaño— proceden de la Mitología, fueron incorporados a la simbología religiosa e identificados con el Mal Absoluto y el fuego diabólico. Ocuparon un amplio espacio del imaginario colectivo religioso de las gentes medievales. En la iconografía sacra medieval, la figura de San Jorge se asocia siempre al triunfo del beatífico y armado caballero contra un dragón, al que se representa vomitando fuego en un escorzo retorcido y malévolo.


Pinturas de dragones feroces fueron plasmadas incluso durante el Renacimiento sobre tabla, lienzo y, en ocasiones, muros de templos. Sin embargo, lo verdaderamente singular del hallazgo robledano es que los dragones, en muy abundante número, se encuentran pintados en la bóveda de crucería de la iglesia medieval de Robledo de Chavela; por cierto, los ocho pináculos de su torre, de 35 metros de altura, que representan otros tantos vigías, dan nombre el municipio noroccidental madrileño -ocho velas. No hay precedente en la ornamentación sacra de una ubicación dragontea de esta suerte, ya que fue pintada a la altura de 18 metros del suelo, señaladamente en la cúpula nervada del templo.

Este espacio de las iglesias ha sido dedicado habitualmente a representaciones angélicas y esteladas, casi nunca a albergar animales maléficos y menos aún en proporción tan abundante. Cabe interpretar que fueran allí dispuestos bien por vivirse en la época de su construcción graves tribulaciones —presumiblemente la guerra civil castellana entre las huestes de Enrique IV y los seguidores de su hermana Isabel— o bien episodios heréticos o trances de amenazas y asechanzas contra la grey del templo o el vecindario del pueblo.


La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora fue edificada en el siglo XV, con un estilo muy semejante al gótico normando que exhibe la catedral de Ávila, con torretas militares. En el siglo XVI fue ampliada en la zona del coro, con la particularidad de incluir un empedrado fingido, corregido óptuicamente para ofrecer al observador una mayor sensación de profundidad. Se cree que su arquitecto pudo ser, en torno al año de 1506, Juan Gil de Hontañón, alarife de la catedral de Salamanca. El templo cuenta con un retablo tardogótico que figura entre los de más nombradía del territorio madrileño junto con el del monasterio de El Paular, este también polícromo mas esculpido en alabastro.
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Fuente.
 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/08/08/madrid/1375976884_524990.html

lunes, 15 de julio de 2013

Periódico el progreso de Castilla.

En el año 1884 salía a la luz uno de los periódicos más progresistas de la provincia de Palencia. Dirigido por Ramiro Álvarez González (ex- alcalde republicano federal de Palencia), "El Progreso de Castilla" contaba con colaboradores en Cervera de Pisuerga, Aguilar de Campoo, Saldaña y Lantadilla, entre otros lugares. Matías Peñalba, Francisco Vighi y Jerónimo Arroyo fueron redactores de esta gaceta republicana.

jueves, 11 de julio de 2013

Alcalde de Santander sobre la castellania de la ciudad.

"[La revista] Castilla Industrial y Agrícola es la más acabada afirmación de la personalidad castellana y extiende ante el futuro económico y político de la gran meseta española, magníficas perspectivas de engrandecimiento, a las que se asoma, con alborozo fraternal, a través del espejo de sus aguas marinas, el puerto único y natural de aquélla: Santander"
(Elofredo García, alcalde de Santander, en la revista 'Castilla Industrial y Agrícola', nº 1, pág. 5, 1933)