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jueves, 29 de septiembre de 2016

Leyenda de Toledo. Mil y una noches.

Toledo es la única ciudad mencionada en la obra de las Mil y una noches. Toledo es una ciudad repleta de historia, misticismo y leyenda. Esto lo vemos en esta leyenda donde se nos narra la conquista de Al-Andalus, con la leyenda de la mesa de Salomon y el conocimiento de esta ciudad donde siempre se reunieron grupos de alquimistas, místicos etc para conocer sobre el conocimiento que siempre guardó esta ciudad.




"Me han contado, oh rey feliz, que hubo una ciudad llamada Toledo que fue capital de los francos* y poseía un alcázar que permanecía siempre cerrado. Cada vez que fallecía un rey cristiano, al sucederle otro, le ponían un candado más, y con eso la puerto llegó a reunir veinticuatro. Pero entonces ascendió al trono un hombre que no era de la casa real y quiso abrir los candados para ver aquello que tan celosamente se guardaba en el castillo. Los notables del reino trataron de impedirlo, se le opusieron y resistieron pero el rey no les hizo caso y aunque le ofrecieron todo tipo de objetos de valor para evitar que abriese el alcázar prohibido, él no cejó en su propósito, diciendo que iba a ver lo que allí se custodiaba.

El rey terminó violando la puerta, encontrando dentro del castillo pinturas en las que aparecían los árabes representados con sus caballos y camellos, llevando en sus cabezas turbantes a medio caer, con las espadas en el cinto y lanzas largas en la mano. También halló un escrito que decía "Los árabes dominarán este país cuando se abra esta puerta: su aspecto es semejante al de estos dibujos. Cuidado... mucho cuidado... con abrir esta puerta.

Actuales Cuevas de Hercules donde se ambienta la leyenda

Aquella ciudad estaba ubicada en Al-Andalus y fue conquistada por Tariq ben Siad en ese mismo año, siendo califa Al-Ualid  ben Abd el-Malek, uno de los Omeya, y dio muerte a aquel rey de mala manera, asolando el país, haciendo prisioneros a las mujeres y jóvenes que vivían allí y apropiándose de sus bienes como botín.

Encontró un enorme tesoro en la ciudad: más de ciento setenta diademas de perlas y jacintos, piedras preciosas y un salón de audiencias tan grande como para que los jinetes celebraran allí sus fiestas. También halló vasijas de oro y plata imposibles de describir y la mesa que había sido del rey Salomón, hijo de David (la paz sea con ambos). Se dice que era de esmeralda y que todavía se conserva en la ciudad de Roma.

Arca de Salomón.
La vajilla era de oro y los platos de crisolita y gemas. También encontró el Libro de los Salmos, escrito en letras griegas sobre hojas de oro adornadas con piedras preciosas, y otro libro en el qeu se describían las propiedas de los minerales y las plantas, y que trataba de las ciudades, las granjas, los amuletos y la alquimia, todo lo cual estaba escrito sobre oro y plata. Un tercer libro explicaba el arte de tallar rubíes y otras piedras preciosas, la preparación de venenos y antídotos, y la figura de la Tierra, los mares, los países y yacimientos.

Vio también un gran salón repleto de elixires, bastaba un dracma de ellos para transformar mil dirhams de plata en oro puro. Y un enorme espejo redondo, extraordinario, hecho por el  profeta Salomón, hijo de David (la paz sea con ambos) en una aleación de metales. Cuando alguien se miraba en él, veía claramente los siete climas de la tierra habitada. Y encontraron un salón repleto de topacios persas como ni pueden describirse. Y todo esto fue transportado hasta donde se encontraba Al-Ualid ben abd-el-Malek.

Los árabe se diseminaron por todas las ciudades de Al-Andalus, un espléndido país. "


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los Aliens de la Catedral de Palencia

Interesante y sorprendente artículo de Alfredo Trigueros Andrés en la Otra Palencia sobre los "aliens" que presiden la entrada de los Reyes en la catedral palentina.

Desde aquí queremos agradecer que haya acedido a que podamos compartir su artículo en este blog para asi poder dar mejor difusión a un nuevo misterio que se nos presenta en Castilla, y que nos hace ver que nuestra tierra aún guarda muchos lugares que conocer y que descubrir.

El artículo es el siguiente.

Todos conocemos el famoso astronauta de la catedral de Salamanca porque los salmantinos han sabido promocionar la cultura en su ciudad. Nosotros los palentinos poseemos riquezas culturales superiores a muchas provincias españolas, y que hasta ahora se han mantenido en el anonimato. Unámonos y promocionemos nuestra ciudad y nuestra riqueza cultural. Para lograr este fin, nosotros, "La otra Palencia", comenzamos a desvelar el primero de una serie de misterios que han permanecido ocultos, como es el que relatamos a continuación, el de LOS EXTRATERRESTRES PALENTINOS, de más de 500 años de antigüedad.

PEDIMOS LA COLABORACIÓN DE TODOS PARA PROMOCIONAR NUESTRA TIERRA TURÍSTICAMENTE.

Ahora sí, tras este breve comentario, desvelamos el primer misterio:
La puerta de los Reyes, o la puerta de San Juan, así es como se conoce la puerta de la catedral de Palencia que da acceso a la Plaza de Cervantes, siendo una de sus cuatro puertas principales. Sin embargo esta puerta es la única que se encuentra cerrada al público, su apertura se encuentra reservada exclusivamente a los reyes para que estos puedan acceder al interior de la catedral, o bien para dar paso procesional al santísimo sacramento. Posee un enrejado externo que ni siquiera permite a los visitantes colocarse bajo sus arquivoltas. De estilo plateresco, sus piedras se encuentran muy desgastadas, sobre todo en su parte inferior, donde apenas son reconocibles los detalles de su ornamentación original. Necesariamente debe haber algún motivo para que tan importante entrada al templo catedralicio se encuentre cerrada y no pueda ser atravesada por cualquier persona durante siglos, y protegido de esa manera mediante la reja externa. Ese motivo fue el que me llevó a investigar el secreto que esa puerta guardaba, y para ello comencé a fijarme en los propios motivos iconográficos grabados en las figuras de piedra que decoran sus arquivoltas, quizás allí se encontrara la explicación, y por fortuna , a diferencia de lo que ocurre en su parte inferior, el tiempo apenas ha conseguido desgastar los detalles de las representaciones que se encuentran en su parte superior, y allí fue justo donde encontré un relieve que llama la atención en cuanto se ve. Lo más sorprendente de todo es que se encuentra a la vista de cualquier persona, sin haber sido escondido ni mucho menos, tan sólo se encuentra lejano en la distancia, por lo que a simple vista, si no miramos con atención, lo más probable es que pase totalmente desapercibido. Está ubicado justo en lo más alto de la puerta de los Reyes, sirviendo de remate a su arquivolta superior, justo en su centro. Son dos figuras humanoides simétricas y contrapuestas, con cuerpo humano, pero cabeza y cola de serpiente, separadas entre sí por una flor, a la cual se encuentran entrelazadas por el extremo de su cola.






En un principio una persona que les contempla por primera vez, basándose en la representación tradicional que suele aparecer en este tipo de arquitectura, las podría relacionar directamente con una representación del diablo, lo cual en principio tendría sentido, pero que sin embargo queda descartado por completo si continuamos mirando los motivos que decoran esa entrada de la catedral, ya que justo más abajo, y a ambos lados de la puerta, ya sí que podemos reconocer claramente la representación del diablo en su forma tradicional. Descartada por lo tanto esta hipótesis, continué indagando para tratar de resolver esa misteriosa iconografía. Y en ese momento lo que tuve en cuenta es su ubicación, es la única representación que se encuentra en la parte central y en lo más alto, y bajo la cual únicamente está permitido que pasen los reyes, intuyéndose en ella una representación jerárquica de poder, entendiéndose que sobre los reyes e incluso sobre el Santísimo Sacramento, se encuentran estas figuras, y solamente ellos pueden pasar bajo ellas, privando al resto de ciudadanos de ese privilegio. Lo siguiente es analizar las figuras pormenorizadamente, su cuerpo es humano, pero su cabeza tiene forma de reptil, al igual que su cola, esto no hizo más que recordarme la famosa serie V de los años 80, en la que los invasores con forma de reptil venían a la tierra bajo falsa apariencia humana. En 1985 se estrenó la película “Zuma, el dios serpiente”, en la cual se relataba como al realizar unas excavaciones arqueológicas en una pirámide filipina, se despertaba a Zuma, caracterizado por ser medio hombre medio serpiente. La similitud de su aspecto en comparación con los grabados que aparecen en la catedral palentina es sorprendente.




Pero en ambos casos, esos relatos son ficción, y son 500 años posteriores a la época en la que se realizó la ornamentación de la puerta de los Reyes de la catedral palentina, por lo que esos motivos tenían que provenir de una historia muy anterior, y tener una base histórica muy contundente, al ser el único símbolo bajo el cual únicamente pueden estar ubicados los reyes, así que continué investigando, y esta vez, al igual que hice en los relatos referentes a los unicornios que se encuentran sobre la torre de la catedral y a los serpopardos de la puerta del Obispo, me fui directamente a buscar información miles de años atrás en el tiempo. Todo tendría lógica si esta vez también en esa época tan remota de nuestra historia se encontrara algo que aclarara el origen de las enigmáticas figuras que coronan la puerta de los Reyes. Y de nuevo nos tenemos que remontar a la zona de la antigua Mesopotamia, donde fueron encontradas una serie de estatuillas cerámicas de aspecto en principio sorprendente y muy similares a las representadas en la puerta de acceso de la Bella Desconocida. Su cabeza es alargada con evidentes rasgos de reptil, pero su cuerpo sin embargo es humano, incluso una de ellas mantiene un niño entre sus brazos mientras es amamantado, y cuya antigüedad es antiquísima, debemos retroceder 7.000 años atrás en el tiempo para ubicarnos en el momento en el que estas estatuillas fueron creadas. A continuación expongo imágenes de algunas de ellas, mencionando el lugar de su hallazgo y su datación: -Figura masculina encontrada al suroeste de la antigua ciudad de Ur (Iraq) y que se remonta al año 5.000 antes de Cristo. Se encuentra en el Museo de Bagdad:


- Figura de hombre lagarto encontrado en Al Ubaíd (Iraq). Ha sido datado en el periodo comprendido entre el 5900 y el 4000 antes de Cristo):


-Figura de mujer lagarto, encontrada de nuevo en la antigua ciudad de Ur, datada entre el 5000 y el 4000 antes de Cristo, que representa a una figura femenina amamantando a un niño:


-De nuevo figuras femenina con rasgos reptilianos, una de ellas amamantando a un bebé. Fue encontrada en la misma zona que las anteriores, su antigüedad está calculada entre el año 5500 antes de Cristo y 4000 antes de Cristo, y se encuentran en el Museo británico:



-Por último muestro otras dos estatuillas datadas entre el 5000 antes de Cristo y el 4000 antes de Cristo, y de la misma procedencia:



Resulta sorprendente la similitud de estas estatuillas con las que aparecen en la puerta de los Reyes, y de nuevo los motivos ornamentales de nuestra catedral coinciden con los que se representaban en una zona tan remota y distante en el tiempo de nuestra cultura. Ahora solo nos queda resolver el significado que tiene la flor que se encuentra entre esas dos figuras humanoides. Si nos fijamos con atención, vemos que la cola de esos dos seres se encuentra entrelazada al tallo de la flor, y hay otro detalle muy destacable en la propia flor, en su zona central, justo antes de llegar a la zona en la que comienzan a estar representados sus pétalos, hay un motivo ornamental que se asemeja muchísimo a la figura de un pez, símbolo que necesariamente también debe ser interpretado. La primera idea con la que intuitivamente asociamos la figura de un pez es el agua, quienes tallaron esa flor quisieron dejar el mensaje del agua plasmado en su obra, lo cual supondría que se trata de una flor acuática, una flor que crece en el agua. Esa fue la pista que seguí para tratar de esclarecer el significado final de esa flor, y si todo lo demás tenía su explicación miles de años atrás, lo más probable es que de nuevo en esta ocasión en esa época de la antigüedad encontráramos la respuesta a qué podía significar la flor mencionada. Fijándonos con mayor atención en los pétalos de la flor, se aprecia que tienen forma alargada, la flor que buscamos tiene que ser una flor acuática y tener pétalos alargados. Esta pista fue la que seguí unida a la anterior, y esta vez la respuesta la encontré en la representación que los egipcios daban a la flor de loto:


Su silueta es prácticamente idéntica a la de la flor que aparece sobre la puerta de los Reyes. Una vez identificada la misma, bastaría con indagar en la historia de la flor de loto, para ver si todo pudiera estar relacionado. Un relato de la mitología griega nos habla de los habitantes de una isla de África del Norte los cuales se alimentaban exclusivamente de plantas y flores de loto, pero estas flores producían un efecto secundario, provocaban que toda persona que las comiera olvidara su pasado, ya que esta variedad de flor produce amnesia si se ingiere. En la Odisea de Homero, relato en el que se narran estos hechos, tres hombres llegan a esa isla con el propósito de investigar, pero al consumir flores de loto como el resto de habitantes de la isla, olvidan que deben volver al barco, y entonces Ulises acude a la isla y consigue rescatarlos. La flor de loto significaría la posibilidad de borrar el pasado, volver a nacer y comenzar todo de nuevo. Por lo tanto, la representación que aparece en lo alto de la puesta de los Reyes encerraría el siguiente mensaje: los dos seres humanoides que aparecen en ella se encuentran a un nivel superior tanto de los propios reyes como de la propia iglesia, y esos seres, al tener entre su cola la flor de loto, tendrían las capacidades que se le atribuyen a esa flor, e indicarían que nuestro pasado ha sido olvidado, y todo comenzó de nuevo, partiendo de cero, sin recordar en ningún momento lo que fuimos. Las tres representaciones escultóricas a las que he hecho referencia (los unicornios, los serpopardos, y estos “dioses serpientes”) no pueden tratarse de una simple coincidencia, más aun cuando datan de épocas diferentes de construcción (los unicornios de la torre de la catedral fueron diseñados y colocados en la última rehabilitación de la misma) hace algo más de una década. Por ello estas representaciones han debido ser elegidas con algún propósito, y tras este análisis, la conclusión a la que llego en la puerta de los Reyes es clara, la misma es una representación del organigrama jerárquico de poder, en lo más alto se encuentran estas figuras con rasgos de reptil, las únicas que se encuentran por encima de los reyes y del Santísimo Sacramento, y cuyo paso bajo ellas está prohibido para el resto de los ciudadanos. Por último añado una imagen del extraterrestre que aparece en la película "Alien, el octavo pasajero", el parecido con los extraterrestres palentinos resulta más que asombroso:


La Anjana y el leñador. (Leyenda palentina).

Un leñador fue un día al monte a cortar leña; dio un hachazo en un árbol y el hacha se le cayó de la mano, le parecía haber oído que el árbol se quejaba. Creyendo que todo era una ilusión, volvió a darle otro hachazo y cuál no sería su sorpresa al oír que el árbol se quejaba de nuevo.
Entonces el leñador, sin haberse repuesto del susto todavía, oyó una voz muy suave que le dijo:

«Soy una doncella que estoy encantada dentro del árbol y que para desencantarme tienes que ir al remanso de un río cercano, bajo cuyas aguas tiene una anjana su morada, a quien llamarás
dando con un palo en el agua».

El buen hombre, movido por la compasión que le inspiró aquella doncella, y más bien por el amor de las riquezas que le había ofrecido si la desencantaba, se fue sin perder tiempo hacia el remanso y lo hizo todo como le indicó la joven. Llegó al remanso y después de llamar con el
palo en el agua, salió la anjana que le dijo estas palabras:

«En una cueva entrarás y anda que te andarás,
una flor roja encontrarás y así la desencantarás».

El mozo entró en una cueva que había próxima y andando por ella pasó el día y la noche y la flor no aparecía. Quiso salir de allí y no encontró la salida; recuerda entonces las riquezas ofrecidas por la doncella y el egoísmo y la ambición le animaban a seguir con afán andando por
la cueva en busca de la flor. Pasaron días y días y en las tinieblas perdió la noción del tiempo: no sentía ni sed ni hambre, tenía ya las ropas destrozadas y barbas largas. Por fin un día encontró la flor suspirada y, loco de alegría, salió de la cueva e inmediatamente marchó a su pueblo a ver a los suyos. Llegó a casa de sus padres, llamó a la puerta y salió a abrirle un hombre que le preguntó lo que quería. Extrañado por la pregunta, le dice que no gaste bromas, que aquella es la casa de
sus padres que había estado unos días fuera y que volvía ahora; pero el desconocido seguía sin conocerle, ni a sus padres ni a ninguna de las personas de que le hablaba. Desconcertado el hombre por este recibimiento, se fue a casa de la novia con quien iba a casarse antes de entrar en la cueva y por más que dijo quién era tampoco le conocían y ni él recordaba ninguna de cuantas personas veía.

Asustado el hombre de lo que le ocurría sin conocer a nadie y todo nuevo para él, volvió al día siguiente al remanso a decir a la anjana que ya había encontrado la flor roja que buscaba.
Salió la anjana y le dijo estas palabras:

«Bien lo penaste, bien lo penaste
por una doncella a quien olvidaste».

Habían pasado cien años

Explicación: este leñador iba a casarse con una chica rica pero, por esta, había dejado a otra porque era pobre y la anjana le castigó.

Fuente. Cuaderno de Jovita Coloma sobre el folclóre palentino y ha sido recogido por la revista de Folclóre Nº 389

martes, 16 de septiembre de 2014

La Serpiente Marina del Pozo Curavacas II



Leyenda del Pozo Curavacas:

Al llegar al Pozo ten mucho cuidado, te puede pasar como al carretero de Lláneves, al cual, hace muchos, muchos años, le sorprendió una gran nevada que casi sepultó la yunta , el cargamento y a su pequeño hijo que le acompañaba. Dejó estos y fue a buscar ayuda al pueblo vecino, la tormenta le extravió y después de mucho subir y caminar se encontró junto al Pozo, del cual salían bramidos cuyos rugidos se oían en Pineda, en Vidrieros, en Triollo, y hasta en La Lastra y Los Cardaños. Antes que pudiera escapar las aguas se revolvieron furiosas y en el centro se abrió un abismo del que salían las entrañas de alguien que se había desgraciado en pecado mortal.

De repente apareció la cabeza de una serpiente que silbando y dando coletazos se hundió cuando el carretero , medio muerto de miedo, se encomendó a San Lorenzo, al que prometió diez libras de cera si le libraba de aquel mal. Cuando, por fin, llegó a Cardaño, encontró a su hijo sano, al que San Lorenzo había llevado allí milagrosamente y que le dijo: “Di a los de Lláneves que, de ahora para siempre, han de dar a los de Cardaño diez libras de cera para que se libren de todos males que puedan causarles el alma en pena del Pozo Curavacas. Desde ahora para siempre”.

Dad más o menos crédito a esta leyenda, al fin no es una grave cuestión de fe, pero lo que es seguro es que la ofrenda se cumple anualmente.

Cardaño celebra la fiesta de San Lorenzo y vienen los enviados de Lláneves en ese día y ofrecen al Santo las diez libras de cera. Solo un año no hubo ofrenda, y todas las mozas padecieron bocio, y hubo peste mortífera en el ganado...



En el archivo vecinal se guarda muy cuidada la sentencia de un pleito sobre el caso, en la que San Lorenzo gana y los llanevenses pierden, por negarse a cumplir una promesa perpetua.

La Serpiente Marina del Pozo Curavacas 1º Parte

En las frías aguas del lago Curavacas existe segun diversas leyendas una serpiente marina que sale de las aguas durante los días de tormenta para llevarse victimas al fondo de las aguas.

La tradición popular ha recogido las dos siguientes tradiciones en la que se nos habla de dicho animal.

La leyenda palentina cuenta la historia de dos amantes que huyen. Un moro que, prófugo de las luchas de Reconquista, quiere volver a su tierra. Ella es una cristiana que le sigue ciegamente, ella ha renunciado a su casa y a su familia, y está dispuesta a renunciar también a su religión

Los dos amantes han emprendido un largo camino. Se dirigen hacia costa y deben atravesar las escarpadas cumbres del norte palentino pasar cerca del Curavacas ven el hermoso lago. La quietud de sus aguas y su transparencia cristalina les sorprenden. El azul del cielo y las cumbres cortadas del Curavacas se reflejan en la superficie. El paisaje es ensoñador y se detienen a descansar un instante.

La doncella no puede por menos que inclinarse sobre las aguas para contemplar su belleza, ve reflejado su rostro y el del musulmán que la sigue. Entonces, de repente, una nube blanca parece salir del centro del pozo y se coloca sobre la superficie. Las aguas empiezan a oscurecerse y agitarse, el lago parece rugir embravecido. Todo ha sido repente Paralizados por la sorpresa no son capaces de alejarse. Una colosal serpiente surge entonces de lo más profundo y amenaza con tragarlos; a la vez que un ruido como de oleaje de mar enfurecido rodea toda la escena,


EI agua empieza a crecer y los va rodeando. Parece formarse un barro cenagoso. La joven, inmóvil hasta entonces, resbala y las aguas la arrastran hacia dentro. De lo mas profundo aparece la monstruosa serpiente saltando con furia.

El ruido se hace ensordecedor a la vez que el moro intenta desesperadamente salvarla. En Vidrieros y en todo el valle de Pineda se oyen sus gritos. Pero sus esfuerzos son vanos. Las aguas engullen el cuerpo mientras la serpiente se sumerge en el abismo. Todo ha sucedido rápidamente. Pasado el episodio, lentamente cambia la escena y vuelve la quietud anterior.

El moro llora postrado a la orilla del lago y durante horas repasa su vida, El trágico suceso le hace comprender que todo ha sido un castigo a la fe de la doncella que estaba dispuesta a renunciar a sus creencias cristianas por seguirle, Inicia, entonces, un largo camino: el del arrepentimiento por sus pecados y el de la meditación interior sobre la fe cristiana que había empezado a conocer de boca de su amante.

Poco tiempo después es bautizado y decide dedicar el resto de su vida a la penitencia, por lo que se

Dicese que, desde entonces, en las más crudas noches de invierno se oye bramar al misterioso lago, a la vez que sus aguas se oscurecen, se agitan y el horrible abismo escupe las entrañas de los desgraciados allí ahogados. También se dice que está comunicado con el mar y que cuando hay allí tormenta, la horrible serpiente del fondo aparece nuevamente, como si desease capturar otra víctima y arrastrarla con ella a las profundidades marinas donde vive.

Ni en los Cardaños ni en Vidrieros hay nadie que desconozca esta leyenda. Porque todos saben del temible influjo del pozo Curavacas.




Laurenlino Ruesga Herreros : "Las Leyendas del lago Curavacas"
retira a una cueva para vivir como anacoreta. No mucho después, muere sin dejar de pensar en el trágico fin de su compañera que reposa en el fondo del pozo.

El Gigante de Valle Estrecho

En Santibáñez de Resoba, en la Montaña Palentina, existe un recorrido de unos 4 km que nos adentra por el maravilloso parque natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, en el que podemos divisar la maravillosa silueta de un gigante que segun nos cuenta la siguiente leyenda vivía antaño por estas tierras



La leyenda del Gigante del Valle Estrecho

""Dice el cuento que hace ya ni se sabe, un gigante vivía muy cerca de San Martín de los Herreros. Y que con él vivía una hija que sentía en su interior la inmensa desdicha de que ningún joven del entorno se atreviera a ser su amigo por miedo, claro está, al genio (malo) que se le da por supuesto a todos los gigantes de cuento. El caso es que harta de esperar un novio que no llegaba por ninguna parte, decidió partir hacia las tierras llanas que se veían del otro lado de las montañas a probar, lejos de su padre, mejor suerte. En la treta utilizó un bebedizo hecho con hierbas de la zona que sumió en un profundo sueño a su padre, y huyó.

Cuando el gigante despertó del sueño y vio que su hija lo había abandonado montó Decidió abandonar su casa y subir hasta lo alto de Peña Redonda (1.996 m) para contemplar desde allí aquella inmensidad de Tierra de Campos hacia la que había huido su hija. Y allí estuvo durante días y noches enteras hasta que, por fin se quedo dormido, recostado sobre las rocas de lo más alto de la sierra.


Fotos del Blog Montañas a Esgalla.
primero en cólera y luego se puso a rebuscar de arriba abajo hasta que un caminante le informó de que su hija vivía ahora muy lejos, en compañía de un rico hacendado. Entonces, a la rabia siguió una profunda tristeza.
Después de varios días de nieblas y tormentas, cuando el sol volvió a salir, se descubrió que el gigante había crecido tanto que se había transformado en una “gigantesca” estatua de piedra recostada sobre el perfil de la sierra. La misma que ahora se ve al contemplar esa misma sierra desde los dos miradores que recorre el sendero, con la inconfundible silueta redonda y ancha de la Peña Redonda haciéndole de panza y la cabeza recostada, mirando al cielo, un poco más hacia la derecha -si bien es verdad que aún hoy todavía hay quien discute en qué parte de la sierra están los pies, la cabeza y la panza-.""

domingo, 14 de septiembre de 2014

La Anjana. la bruja o hada buena de Palencia

                                                                 La Anjana.

Se conoce como  Anjana, a la bruja o hada buena de Palencia. Viste capa blanca, trenzas rubias y sandalias de piel de comadreja. Según dicen, gasta báculo de oro con una estrella en la vuelta que alumbra de noche a los pastores y caminantes perdidos en la niebla. Dicen que vive en palacios
subterráneos donde tienen escondidos grandes tesoros... Remedia necesidades principalmente de la gente pobre.

Esta descripción, ha sido recogido del cuaderno de Jovita Coloma sobre el folclóre palentino, y se encuentra en  la revista de Folclóre Nº 389

Esta es la descripción que hizo sobre la Anjana en Palencia, pero no hay que olvidar que este personaje tambien es muy conocido en Cantabria con el mismo nombre y en el resto de Castilla recibe diferentes nombres, como podemos leer en la entrada de las moras, las hadas castellanas.

Leyenda de la Anjana y las Campanillas.



Una anjana (hada) se apareció un día a una huerfanita y la llevó consigo a su palacio. En un día de nieve, salieron ambas en dirección al alcor donde la anjana, en una cueva, tenía escondidos sus tesoros. Como la anjana era pequeña y por exceso de nieve, llegó un momento en que no podía andar; la chica, en vez de ayudarla marchó sola muy contenta porque tenía el proyecto de hurtarla el tesoro escondido. La pobre anjana no cesaba de llamarla lastimosamente para que la sacara de allí, pero inútilmente, la muchacha no hacía caso y marchaba cada vez más de prisa en busca del alcor. Por fin llegó y empezó a cavar para encontrar debajo de la nieve la boca de la cueva.

A fuerza de cavar sin encontrar nada, iba abriendo un hoyo profundo y desesperada sin hallar lo que buscaba cayó en él y allí quedó. Ella misma había abierto su tumba.
Dice la leyenda que en el mismo sitio donde quedó la anjana, nacieron unas flores que eran moradas; pero como nacieron precisamente sobre la nieve, se convirtieron en blancas. Esas flores según la leyenda castellana son las campanillas (de la región norte de Palencia).

Campanillas sobre la nieve.

La siguiente leyenda, está recogida del cuaderno de Jovita Coloma sobre el folclóre palentino y ha sido recogido por la revista de Folclóre Nº 389
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lunes, 14 de julio de 2014

El tío Roque. El brujo de la Ribera.

La leyenda del tío Roque, Brujo de la Ribera del Duero, extraida de la Revista de Folklore.


"Según J. F. Blanco, la figura del brujo masculino se ha dado en León, Zamora, Salamanca y norte de Burgos . Yo, en algunas zonas de La Rioja, País Vasco y norte de Burgos, he oído este término para referirse al curandero . Sea como fuere, en la memoria colectiva de Castrillo de la Vega está la figura del tío Roque, de quien se dice que era brujo, y él mismo lo afirmaba, pero no se le atribuyen males causados a persona alguna. Del tío Roque se cuentan casi tantas historias como personas viven que le conocieron; se ha convertido en una especie de mito, hasta el punto que el puente medieval semiarruinado que hay sobre el Duero ha perdido su antiguo nombre (?) y ahora es el Puente el Roque, porque allí tenía su huerto. Aunque estuvo casado y tuvo varios hijos, quedó pronto viudo y los hijos marcharon a trabajar fuera. Era pobre, muy alto y delgado, de voz cavernosa y vivía solo en una vieja casa en la subida a la Cuesta de las Bodegas. Mi padre lo conoció bien, pues a veces acudía a su casa a comprarle maderos de salce para hacer los timones de los arados; charlaba con él en la oscura cocina, a la luz de la lumbre. El tío Roque le contaba que por las noches acudían las brujas a esa misma cocina y bailaba con ellas alrededor del fuego; que en ciertas fechas señaladas, todos juntos iban a reunirse con otras a Somosierra. Por el pueblo se comentaba que a veces desaparecía de su casa, porque iba a Madrid andando en pocas horas, cuando lo normal era tardar varios días; otros decían que se quedaba a dormir en el huerto en las ramas de un árbol y que se alimentaba de caracoles vivos. En cierta ocasión venía de Roa andando, de noche, por una mala senda y las brujas le agarraron del gabán y no le dejaron dar un paso en toda la noche. Cuando amaneció, vio que estaba enredado en unas zarzas. En realidad, esto es un cuento popular conocido (92); es posible que lo contara él aplicándoselo o que se lo atribuyeran los demás"·Es sabido que cuando se habla de brujas se mezcla lo que se da por sucedido, con los cuentos de ficción, si bien, para muchos, estos sucesos también son reales. Al fin y al cabo, todo viene a ser lo mismo, pero no para quien cree en ello. "Antes se hablaba mucho de brujas, decía el tío Majillo. Decía, si quieres ser brujo, sueña con brujas. Ya verás ya, como vienen con la escoba a por ti y no te dejan dormir". Parece ser que el brujo era una categoría menor, una especie de consorte sin poderes verdaderos.


En Castilla, a los brujos se les denomina Curiel en zonas de Soria, Guadalajara y Santander y tambien jorguín, que proviene del euskera y se suele aplicar tambien a estos brujos.



Puente del tío Roque.

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 Extraido de la Revista de Fólclore  Año: 1999     -     Tomo: 19a     -     Revista número: 217
Páginas en la revista: 12-22  
Autor: MARTIN CRIADO, Arturo

jueves, 24 de octubre de 2013

Leyenda Monte de las Ánimas.

 Siguiendo con la tradición de Halloween en Castilla nuestra verdadera tradición, muestro ahora una de las leyendas que se ambientan en dicha fiesta en Castilla.

El Monte de las Ánimas es uno de los relatos mas aduendos de los que forman parte de la colección de Gustavo Adolfo Bécquer llamada Soria escrita en Villa Rodriguez con los Metzeck. La leyenda cuenta lo que le ocurrió a un joven llamado Alonso al intentar complacer a su prima durante la noche de difuntos, la noche de la festividad de Todos los Santos. Se publicó el 7 de noviembre de 1862 con dieciseis leyendas más, en el diario El Contemporáneo.

Bécquer pretende haber recibido la leyenda por vía oral, y trata de darle vista de realidad con nuevos consejos, al final de la leyenda la historia del cazador.

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 La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
     Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.
     Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.
     Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I
     -Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.
     -¡Tan pronto!
     -A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.
     -¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?
     -No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.
     Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

     Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:
     -Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.
     Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

     Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

     Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

     La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II
     Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.
     Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.
     Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.
     Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.
San Juan de Duero. (Soria).
     -Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.
     Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.
     -Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?

     -No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

     El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:
     -Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?
     Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.
     Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

     Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:
     -Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.
     -¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

     -¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?
     -Sí.
     -Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.
     -¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.
     -No sé.... en el monte acaso.

     -¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!
     Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

     -Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.
     Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

     -¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

     Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

     -Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.

     -¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

     A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.
     Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

III
     Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.
     -¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

     Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

     Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.
     -Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

     Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

     Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.
     Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.
     -¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

     Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

     El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.
     Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.
     Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

IV
     Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Leyenda de la fundación de Madrid.

 La leyenda nos cuenta que, entre los supervivientes que huyeron de la tragedia de Troya (entre los cuales también estaba Eneas), se encontraba el príncipe Bianor. Este intentó volver a Grecia, pero no fue capaz de encontrar una nave con la que escapar a través del Egeo, por lo que tuvo que huir a través de los Dardanelos, y acabó estableciéndose en la actual Albania, donde fundó su reino.

 A la muerte de Bianor, su hijo Tiberis le sucedió en el trono, y éste a su vez tuvo dos hijos, Tiberis y Bianor, legítimo e ilegítimo, respectivamente. Para evitar la pretensión al trono de su hijo ilegítimo, el rey Tiberis entregó una importante suma de dinero a la madre, la bella campesina Manto, apodada la fatídica, y a su hijo Bianor, a cambio de que abandonasen el reino. Madre e hijo se dirigieron al Norte, donde Bianor fundó la ciudad de Mantua, en honor a su madre.

Siendo rey de Mantua, Bianor tuvo un sueño en el que Apolo le aseguraba fortuna si abandonaba el recién creado reino y partía con su ejército a la tierra donde muere el sol. Tras el sueño, e influenciado por lo premonitorio del mismo, Bianor se puso el prenombre de Ocno, suyo significado es "el que ve el porvenir a través los sueños", y se aprestó a seguir el onírico consejo de Apolo. Según la leyenda, el viaje duró diez años, y una noche, mientras acampaba en un alto del camino, el dios Apolo volvió a manifestársele en sueños para indicarle que aquel lugar era el elegido para que fundase una nueva ciudad a la que dedicaría el resto de su vida.

Al despertar, Ocno se encontraba en una pradera llena de vegetación, surcada por numerosos arroyos, y donde apacentaban a sus ganados unas gentes que se hacían llamar carpetanos, gente sin patria que, según dijeron a Ocno, esperaban una señal divina para dejar de ser nómadas y asentarse en algún lugar. Al contarles Ocno su sueño, tanto su ejército como los carpetanos comenzaron a construir la muralla, el caserío y el palacio de la nueva ciudad. Y al construir el templo, surgió el conflicto sobre a qué deidad consagrarlo. Así, Ocno convocó en sueños a Apolo nuevamente para que éste resolviese el dilema. Finalmente, Apolo dio la respuesta: La ciudad debía consagrarse a la diosa Metragirta o más conocida como Cibeles. Esta diosa, hija de Saturno, era la Diosa de la Madre Tierra, la personificación de la fértil tierra, una diosa de las cavernas y las montañas, murallas y fortalezas, de la Naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas).y había ofrecido su propia vida para que desapareciese la discordia de la Tierra.

Al despertar, Ocno supo que tenía que seguir el ejemplo de la diosa Metragirta o Cibeles. Contó a sus súbditos la decisión de Apolo, y a continuación ordenó cavar un foso, donde se metió, y se hizo tapar con una losa. Carpetanos y soldados se sentaron a orar sobre la losa, y al poco, de una tormenta que se formó en la sierra vecina, apareció la diosa Metragirta sobre un carro tirado por dos leones, sacó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer. Y a la ciudad la llamaron Metragirta, que pasó a Magerit y finalmente a Madrid.

Este tipo de leyendas fue creada por numerosos literatos y eruditos que crearon una leyenda clásica que se amoldase a una hipotética fundación épica de la ciudad de Madrid, al querer dar a esta un pasado clásico y épico como el de Roma. 

Entre los errores que cometieron los redactores de esta supuesta leyenda, fue situar la fundación de Madrid en fecha anterior a la de Roma, cuando según la literatura clásica, Eneas era compañero en Troya del abuelo de Ocno.

El personaje de Ocno Bianor es mencionado por Fray Jerónimo de Quintana en su obra A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid, Historia de su antigüedad, nobleza y grandeza, publicada en 1621 en la misma ciudad.

martes, 2 de julio de 2013

Curiosidades y supersticiones de la noche de San Juan.

Una de las noches más mágicas del año  como es la de San Juan cuenta con diferentes tradiciones que tod@s conocemos.  Ir a la verbena, hacer y saltar hogueras durante toda la noche, etc. Pero esta noche en diferentes lugares de Castilla saca su lado más mágico y más supersticioso que ahora os contaré. Tal vez otro año con el que cuente con más tiempo pueda profundizar algo más. Pero por ahora nos quedamos con estas curiosidades y supersticiones de la noche de San Juan que he ido subiendo al muro del Facebook durante estos días.

Por ejemplo,

Mogarraz (Sierra de Francia).
¿Sabías que en la Sierra de Francia, en la noche de San Juan se rompe un huevo y se echa en un vaso de agua y según la forma que tome la clara se vaticinará el futuro? Si aparece una cruz es señal de que el que hizo la prueba morirá antes del próximo San Juan.1

¿Sabías que es considerado signo de mala condición  cruzarse con un tuerto o un jorobado el día de San Juan? Así como entre semana tenía los mismos efectos darse de cara con un cura, y si era un franciscano, el acabose de la mala suerte.

¿Sabías que aquellas hadas o lumías que hablamos en su momento que en Castilla se denominaban  las encantadas o moras, salen la noche de San Juan de las cuevas, lagunas, fuentes, ríos, y emergen de su largo letargo para buscar un mozo al que enamorar para que las libere de su hechizo y para que el joven ocupe el lugar de la encantada?



En Castilla esta noche y esta tradición cuenta con diferentes escenarios, por ejemplo:

En Villarobledo (La Mancha Alta), hablan de la triste historia de la bella princesa Dulciades que, raptada por un malvado príncipe, sufrió el envenenamiento de una bruja que la dejó en estado letárgico hasta que, una vez al año, cada noche de San Juan, despierta. Esa noche aparece La Encantada, una delicada y bella joven que peina su larga cabellera con un peine de oro, para regar y cuidar unas flores extrañas que sólo crecen allí. Se dice también que si la ves y te mira fijamente a los ojos, ocuparás su lugar.


http://www.abengibre.net/typo3temp/pics/ade1c5ddca.jpg
Piedra encantá de Abengibre.

 En Abengibre (La Manchuela) existe una "piedra encantá" la cual se dice que si vas a las doce el día de San Juan totalmente solo y esperas pacientemente se aparecerá una mujer de largos cabellos y ropas blancas de seda. Se decía que aquel que veía a esta mujer pronto moría. A parte, en esta misma localidad, las chicas acudían antes del alba a lavarse la cara en las fuentes bajo la Piedra Encantada y luego se frotaban el pelo en los sembrados de cáñamos según nos cuenta Juan G. Atienza.

En Granatula de Calatrava, en el cerro de la "Encantada" se dice que a la media noche de San Juan aparece un lagarto o culebra  que se convierte en una bella dama llamada "La Trocanta". Se dice que la trocanta convierte en piedra a todo aquel que entre en su cueva la Noche de San Juan.

Para saber más sobre sobre la leyenda de Trocanta. Recomiendo ver este video de youtube.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=64iwUmlmuEk

Aparte de las Encantadas en muchas localidades también se creía que durante la noche de San Juan aparecían los "Finaos o Vinaos", es decir, Espíritus de muertos, que especialmente en las noches de San Juan gustan de visitar a sus familiares, unas veces con buen propósito, otras no con tan buen propósito . Carlos Villar Esparza recoge este mito (Revista de Folclore nº 182, y nº 274):

Espíritus de los familiares fallecidos, viejos lémures, que salían la noche de los Difuntos, en todos los pueblos del Campo de Montiel. Se les atinaba caminando por los tejados, calles desiertas y rincones a oscuras.
En Torre de Juan Abad, de esa noche, algunos contaron que, al pasar por el cementerio, vieron estantiguas agarradas a las rejas, que lo cierran, increpando a todos aquellos que pasaban de la obligación de cumplir las promesas y el respeto que debían a sus fallecidos. Asimismo alguno de los finados se llegaba hasta las casas y se escondía detrás de las puertas. Así lo contaban las abuelas a sus nietos junto al fuego comiendo los dulces tostones.
Asimismo, los infanteños creían que esa noche: “Se aparecía una persona fallecida y reclamaba una promesa que tenían que cumplir”.
Se recuerda que alguna de estas visiones se la vio: “En la pila del agua bendita o diciendo misa”.
Era generalizada, en toda la comarca montieleña, la creencia que en habiendo muerto, las campanas daban aviso de ello, en el pueblo, no se podía ni debía, cocinar ajillo, gachas… pues, el muerto acudía y removía con el dedo las gachas o el ajillo que estaba en la lumbre. Había que retirar a escape el caldero y dejarlo para otro día. Credulidad conservada aún en muchos hogares.
¿Vestigios del ágape funerario, en el cual los finados eran homenajeados y donde éstos acudían en espíritu a saborear su plato en el asiento dispuesto en la mesa?

Pero volviendo a las curiosidades de esta noche.

Beso de Camellos y Mapa de África en Orbaneja.
¿Sabías que el agua de San Juan era visto como un agua sanadora y que quitaba determinadas enfermedades y que era común el ir a los ríos a lavarse los pies, la cara, etc. antes del amanecer y también el ir a bañar a los animales como ovejas, cabras, bueyes. et.c para que nos cogieran sarna, y que incluso la gente salía al campo a revolcarse con el rocío para que le sanase?.

¿Sabías que en Orbaneja del Castillo (Sedano y las Loras), para borrar las impurezas de la cara, en la noche de San Juan, se echan pétalos de rosas rojas en una palanganas con agua y a la mañana siguiente se lavaban la cara con el agua?

Flores de Saúco.
 ¿Sabías que otra costumbre por excelencia el día de San Juan es recoger las flores de saúco por la mañana y al poder ser antes de que saliese la luz del alba, ya que es utilizado en infusión como remedio contra el costipado y con facultades depurativas y que en algunos lugares se quemaba la flor y con sus humos sanaban y depuraban la casa como un antiguo incienso?


¿Sabías que en la noche de San Juan en muchos pueblos castellanos se sacaba la ropa familiar y de la casa para que recibiera las primeras luches del sol y los vientos de San Juan y así proteger la ropa de polillas y cualquier otro bicho ropero?


http://www.avisegratis.cl/img-avisos/8152492Ropa%20tendida.jpg

guadalajaratradicional.net. Danzante de Utande.
¿Sabías que hasta no mucho en Montarrón (Guadalajara) se bailaba el "baile del Sol" y en Utande se cambia a San Juan por San Acacio y se hace una loa y unas danzas que representan la lucha entre el bien y el mal?
Más información sobre la loa y danzas de Utande.
 http://www.guadalajaratradicional.net/calendarios/junio/utande/utande.html.

¿Sabías que en Igea hacen un queso de cabra especial para comer el día de San Juan y que en El Rasillo, también en La Rioja las muchachas salían al amanecer en busca de las rosas de San Juan, que son de color morado?

¿Sabías que una tradición muy expandida por Castilla era las enramadas? Esta tradición constaba en poner un ramo en todas las casas donde había una chica y que había un mensaje en según el tipo de ramo que te ponían o te dejaban.. Por ejemplo, el espino en Pineda de la Sierra se lo ponían si tenías fama de "ojeriza" y en Castillo Matajudíos se solían poner de guindas pero había también a quien le ponían calaveras de animales si había habido algún rechazo o desamor o para gastar una broma pesada.

En Toro, por ejemplo seguían este patrón.

 - Álamo: te amo.
- Pino: te estimo.
- Olivo: te quiero pero te olvido.
- Chopo: te quiero, pero poco.
- Castaño: te quiero, pero te engaño.
- Peral: te quiero más.
- Espiga de trigo: amiga y amigo.
- Laurel: No volveré.
- Romero: La que yo más quiero.
- Nogal: te quiero hablar.
- Jazmín: amor hasta el fin.
- Clavel: te quiero bien.2


Aparte se creía que el día de San Juan a la hora del amanecer  salía lo que se denominaba la "Rueda de la Fortuna" que era el poder ver el sol dando vueltas a la vez que parecía que "bailaba". Según la tradición se puede ver  al Sol  de muchos colores como si fuese el Arco Iris. En algunos lugares de Castilla a la rueda de la Fortuna se la conocía como la rueda de Santa Catalina y era habitual el ir a verlo mientras se tomaba una chocolotada con los vecinos que iban a ver el sol.



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Fuentes.
 1+  Fundación JImenez Díaz.
 2+ Vinoroteca.com
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jueves, 14 de marzo de 2013

Leyenda de los gnomos Rio Diablo.

 En la Comarca de Arnedo; (La Rioja); se recogió hace tiempo una leyenda la cual es la que podréis leer hace tiempo sobre unos "diablos" que son más bien "gnomos" que intentaron hacer la obra faraónica del Rio Diablo para conquistar a una dama.

Sin más os dejo con el texto integro que se puede encontrar en la página del ayuntamiento de Bergasa.
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"Alfredo Gil del Río, en su obra La Rioja en el camino del tiempo, recoge una preciosa leyenda a su vez tomada de Felipe Abad León en Estampas Cadaqueñas. Se refiere al aprovechamiento de las aguas de Valdelloto de la Sierra La Hez,aguas que fueron codiciadas desde siempre incluso por los demonios.


http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/86/Gnome_by_Philippe_Semeria.jpgLa leyenda se sitúa en las tierras riojanas donde aparecen unos personajes, que el narrador llama diablos, pero que tienen toda la pinta de ser elementales subterráneos de los campos, con ciertas inclinaciones libidinosas, capaces de realizar autenticas proezas arquitectónicas con tal de conseguir sus objetivos.

Cuenta que vivía en Bergasa una joven bellísima llamada Quiteria, quien habitualmente ayudaba a sus padres en los trabajo de regar las alubias que tenían sembradas en una finca que poseían en el termino de Valdelloto. Ya jovencita marchó a Calahorra como criada de una familia que le enviaba a llevar agua al señorío que vivía en la plaza del Raso (hoy llamada Plaza de Quintiliano).

Un día, cuando realizaba aquella labor, se le apareció, según la leyenda, el diablo, quien con voz suave y cariñosa le susurra al oído: - si te casas conmigo, no necesitaras trabajar tan duramente y antes de salir el sol tendrás diariamente las ricas aguas de Valdelloto en la mismísima plaza del Raso.

La joven, por su propio asombro, acepta ingenuamente la proposición. Por otro lado, la promesa resultaba fantástica e irrealizable. El diablo aquel moviliza a todos sus amigotes y compañeros de Aragón, Navarra y Rioja. Era preciso hacer en esa noche un canal de cuatro leguas, desde Valdelloto hasta el Raso de Calahorra. Debía ser subterráneo, para no ser descubierto por los labradores, y muy sólido, de cal y canto, para que no hubiera filtraciones y llegara entero y fresco hasta el lugar convenido.

Los diablos de Aragón trajeron consigo dos gallos, uno blanco y otro negro. Tenían por misión espiar los contornos y dar los oportunos avisos con sus cantos. Este elemento los identifica con algunos espíritus de la naturaleza, que empieza a despuntar el día, avisados casi siempre por el canto del madrugador gallo.
File:01-BERGASA-2009.JPG
Bergasa


El gallo blanco cantaba: ¡ Cal y canto, cal y canto!, que, según la contraseña, significaba que nadie los veía y podían seguir construyendo afanosamente el cauce o río con esos dos preciosos materiales. El gallo negro debía avisar cualquier peligro diciendo: ¡ Canto y quieto, canto y quieto! La obra avanzaba velozmente el la oscuridad de la noche, cuyo silencio solo era alterado por el canto del gallo blanco. El cauce subterráneo atravesaba ya las jurisdicciones de Bergasillas, Carbonera, Tudelilla, Bergasa y Arnedo en una extensión de unos 20 km en media actual. Los diablos empezaban a regodearse, moviendo con satisfacción sus negros rabos. Ya estaban en la Planilla de Calahorra, a menos de 500 m de la Plaza del Raso.

Pero de repente, aquel día - nadie esperaba y así son las leyendas- amaneció una hora antes de lo acostumbrado. Las campanas de las torres y los conventos de Calahorra empezaron a tocar llamando a oración matinal.

Los labradores salían al campo con sus ganados de labranza. Unos hablaban y otros cantaban.

El gallo negro se alboroto, y desde la altura del cerro comenzó su quiquiriquí que decía ¡ canto y quiero, canto y quiero! Los diablos, despavoridos y confusos, enemigos como son de la luz y del trato de los hombres, emprendieron una precipitada fuga a esconderse en sus madrigueras de Aragón, Navarra y La Rioja y “El Río del Diablo", llamado así desde entonces, se quedo inacabado, en la Planilla de Calahorra, sin conseguir la meta del Raso.

Sin duda los diablillos sobrevolaron sus capacidades constructoras o sus conocimientos de la duración de la noche no eran del todo exactos. Lo cierto es que la criada salió con sus cántaros, a la hora de salida del sol, según lo convenido, pero tuvo que volverse sin agua. El cauce subterráneo, de cal y canto, existió y existe todavía. Los labradores de Bergasa y de Arnedo lo conocen muy bien y con frecuencia aparecen trozos de debajo de la tierra, cuando hacen surcos con los aperos del tractor. Sigue siendo un misterio quien o quienes fueron sus habilidosos constructores. De hecho, el cronista Martínez San Celedonio, en su obra “Calahorra milenaria”, escribe que esta ciudad se encuentra minada por una red de galerías subterráneas.

Precisamente, en el término de Arnedo existen unas galerías conocidas con el nombre de "Cuevas de los moros" o de los" Cien pilares", por su semejanza con un sistema laberíntico sostenido por enormes pilares. ¿Quien lo construyó?, y

¿Por que esa insistencia en relacionar estas cavidades subterráneas con seres sobrenaturales?."

viernes, 30 de noviembre de 2012

Bosque sagrado del Moncayo.

Quiero compartir una leyenda y una muy buena narración e introdución que hizo nuestro compañero de http://iberiamagica.blogspot.com.es/ sobre el bosque sagrado del Moncayo. Un Blog que desde aquí recomiendo seguir para todos aquellos amantes de lo mágico y lo oculto en Castilla y en la peninsula.

En el Moncayo, montaña sagrada que ya fue protagonista por estos lares. Marcial nos habló de un supuesto bosque sagrado de los celtíberos en sus faldas, al estilo del bosque sagrado de los carnutos en las Galias -siendo su centro el lugar que ocupa la famosa catedral gótica de Chartres, según se dice-, y que no sólo fue sagrado para los carnutos sino para la casi totalidad de las etnias galas. Así, el del Moncayo, debió ser, según se especula, algo similar para las distintas etnias celtíberas, o al menos para los arévacos o etnias más cercanas ("no es de extrañar que este fuera el lugar de reunión druídica, no sólo de Numantinos, sino también de otros pueblos celtíberos próximos al Moncayo, o relativamente próximos, como Uxama, Tiermes o los pueblos celtíberos del actual Aragón". MGallo, celtiberia.net).
Este bosque fue conocido como el bosque de Burado, por lo que se piensa que en las inmediaciones de la localidad soriana de Beratón pudo estar el mismo.
















Paso de Beratón a las inmediaciones del Moncayo

Comparto la idea de que dicho bosque sagrado se encuentra, efectivamente, en Beratón, al pié del Moncayo. Conozco la zona, porque vivo cerca. Mi abuelo hablaba de que hace muchos años, en Beratón existía un bosque con unos árboles tan frondosos y tan tupidos, en las noches de tormenta se podía cobijar casi todo el ganado bajo un mismo árbol, y no se mojaba. Los de Beratón tenían en mucha estima tal bosque, de forma que estaba prohibidisimo cortar aquellos árboles bajo pena de una fuerte multa.
Me parece interesante el paraje nombrado por Aurin como "las patadas del diablo". Ese paraje, un páramo horadado por dolinas, se extiende hasta encontrar un pequeño valle de bajada en dirección a Purujosa, junto al borde de la Sierra de Tablado. El valle, lo culminan dos pequeñas elevaciones, y lo remata un espetacular barranco de 15 metros de altura. Pero cerca del centro del valle, las encinas y los robles se hacen esbeltos. Cuando llegamos a su centro geográfico, nos topamos de frente con un gran roble cuyas ramas reposan en parte sobre un gran muñón. Y debajo de este un gran cruz cruza todo el tronco. Cuando le damos la vuelta observamos que en otro de sus lados tiene otras dos cruces. El paraje es conocido en Beratón como "La cruz de los ladrones" ya que allí según cuenta la leyenda mataron a tres bandoleros en el siglo XIX , y es, quizás uno de los rincones más remotos de esta geografía. Creo que el roble sagrado en aquel paraje singular de Beratón lo dice casi todo...
Si continuamos barranco abajo empezamos a ver mostajos, fresnos y tejos...

(Lorenzo, celtiberia.net)

























El roble de "la cruz de los ladrones"
















El Moncayo visto desde el paraje conocido como Las Patadas del Diablo

Las primeras menciones a esta población -Beratón- se hallan en los epígramas de Marcial que hacen referencia al "bosque de Burado", ubicado en las faldas del "Mons canus", el Moncayo.
(Wikipedia)