viernes, 6 de marzo de 2015

Tiznao manchego

Castilla también es tierra de buen comer. Recuperar nuestra identidad también es conocer y probar la rica gastronomía que tenemos.

Tiznao es un plato típico de la provincia de Ciudad Real. Emplea bacalao en salazón como primer ingrediente y se acompaña de diferentes verduras: patatas, pimientos rojos secos, cabezas de ajos, pimentón dulce, cebollas. Es un plato invernal que se sirve caliente.





jueves, 5 de marzo de 2015

Documental sobre los pasiegos.

 Documental sobre los pasiegos (Cantabria y Burgos). Curioso dato que algo que se toma como propio de la identidad cantabra (pasiegos) fueran gentes que vinieran de Espinosa de los Monteros (Burgos) villa y valle que junto al valle del Mena, Villarcayo y Medina de Pomar formaron la más primitiva Castilla.


martes, 13 de enero de 2015

Los últimos moriscos en Tierras de Alcáraz.

En 1609 se dictaron las ordenes de expulsión para todos aquellos descendientes de moriscos en la peninsula Ibérica, como ya vimos y explicamos en, "moriscos contra la expulsión en el campo de Calatrava"; y como en esta comarca castellana hubieron algunos moriscos que volvieron despues de la expulsión para quedarse en su casa y muchas veces ayudados por sus vecinos cristianos.

Foto de Riópar (guiarural.com).
Lo curioso de todo esto es ver como ha recogido el periodico La Vanguardia el testimonio de como tras pasar varios siglos quedaron aún en un pequeño rincón de Castilla ,y ya bien entrado el siglo XX, descendientes de estos moriscos que practicaban muchas costumbres musulmanas y muchas expresiones que las llevaban en secreto en su vida cotidania.

Este pequeño rincón de Castilla, se encuentra en Riópar, un pequeño pueblo de la Sierra de Alcaraz y que perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Alcaraz, y en donde podemos encontrar la majestuosa joya natural del nacimiento del Río Mundo y como hemos dicho casí los últimos descendientes que mantuvieron las costumbres de aquella minoria perseguida y asimilada. 







Eugeni Casanova. La Vanguardia. 12/11/2006 //.
Los últimos de Al-Andalus



Nacimiento Río Mundo en Riópar.
Juan López González se postraba de rodillas mirando al este y tocaba repetidamente con la frente en el suelo. Al sol le llamaba a veces Mahoma. A menudo recitaba unas salmodias incomprensibles con un libro viejísimo en las manos, con tapas negras de madera, que escondía dentro de una talega en una viga. En Semana Santa, cuando por el pueblo desfilaban procesiones, él no probaba ningún alimento mientras hubiese luz natural. Esos días, colocaba un plato vuelto del revés en el umbral de la puerta de su cortijo. Un día que un vecino le preguntó porqué lo hacía, respondió ruborizado que era para que el plato se secase. “Es que estaba muerto de miedo, siempre se escondía y me pedía a mí que no contase nada de lo que le veía hacer –explica hoy su hija Venerada–; él  y su hermano salían a rezar al campo, para que nadie les viese”. Antes de comer, inclinaba la cabeza y susurraba una salmodia en la que repetía mucho Alá. Tenía expresiones propias: decía arua jimena (ven aquí), jarria (mierda), quem (perro)... “Es nuestra tradición –me contaba– pero eso no debes decirlo fuera de casa”.


 

Juan López murió en 1986, cuando Vene –así la llama todo el mundo– contaba 31 años. Ella se fue entonces a trabajar a Francia. En su pueblo, Riópar, inmerso en la sierra del Segura, se pasaban tiempos de estrechez. La mujer se llevó una sorpresa mayúscula en su lugar de trabajo cuando oyó que un compañero marroquí le decía arua jimena, como su padre. El marroquí le enseñó un Corán y Vene lo asoció inmediatamente con el librote que su padre bajaba con una pértiga de la viga. Llena de curiosidad, buscó el texto en español y comprobó que allí se citaban las uríes, otra palabra de su padre. Vene duda de que su progenitor entendiese gran cosa: “Se ponía las gafas y lo abría, pero yo le preguntaba cosas de él y no sabía responderlas”.




Vene observa como su nieta coloca el plato al revés  
Vene vive hoy en el cortijo de su padre, llamado Martínez Campos porque, dicen, fue del general. Su progenitor había nacido en él. El padre de él era de Bogarra, un lugar vecino. Su bisabuelo procedía de Las Casicas del Segura, otra aldea cercana. A pesar de éste pedigrí, su padre y su abuelo decían siempre que la familia era “de Granada”, y cuando precisaban más, de las Alpujarras y de Motril. Sin embargo, se trataba de una especie de memoria ancestral, porque no había constancia de qué antepasados se habían trasladado hasta la sierra del Segura.


Esa memoria también había transportado a través de los siglos el recuerdo de Abén Jumeya, “que era nuestro rey, un santo varón, un gran hombre”, en palabras del padre. Juan López fue quizás el último, pero no el único. Aurelio Amores, que nació en 1918, recuerda que en su juventud los más mayores de Riópar Viejo (el núcleo original del pueblo), donde él vivía, “adoraban al sol” al amanecer. “Se asomaban a los riscos de levante y se hincaban de rodillas y hacían reverencias”, asegura. “No eran pocos; había, al menos, una docena”, y repetían jati mali. Aurelio tiene bien claro porqué los viejos ejecutaban este ritual: “Era su religión, adoraban al sol como nosotros lo hacemos con Jesucristo”.

Riópar

En ningún momento se le ocurre vincular estos actos con el Islam, del que él no tiene noticias. Dos generaciones anteriores a la suya estas prácticas estaban generalizadas en su valle. “Mis abuelos me contaban que cuando ellos eran jóvenes había muchos viejos que se postraban mirando al levante varias veces al día”, explica.



Riópar está situado en el sur de la provincia de Albacete, tocando a la de Jaén, en un valle cerrado al que sólo puede accederse a través de tres puertos situados entre los 1.100 y los 1.400 metros de altitud, nevados en invierno. “Hasta hace muy poco esto estaba perdido de la mano de Dios”, explica Juan Valero Valdelvira, un empresario de 50 años que tiene una empresa de producción de maderas nobles. “Cuando yo era pequeño aún no había carreteras y la población vivía en cortijos diseminados por el monte; está claro que aquí no llegó la Inquisición y en el momento de la expulsión en 1609 los musulmanes nativos no fueron molestados”.
Pintura expulsión de los moriscos.


El padre de Juan Valero era matarife y él le acompañaba por los cortijos de la sierra a hacer su trabajo. “Estuviera donde estuviera la casa, siempre situaban la mesa de la matanza encarada al este, con una desviación de cinco grados hacia el sur, exactamente la dirección de La Meca. Yo me di cuenta de eso hace diez años y pregunté a diferentes cortijeros porqué ponían la mesa en esa posición. La respuesta invariable era que siempre se había puesto así”.


Valero cuenta que las costumbres de su abuelo eran de musulmán por su austeridad, por su visión de la vida... aunque él mismo no lo sabía. Él le llamaba “hermano”, un apelativo que se daba a la gente mayor y respetada, como se hace en árabe. Su abuelo, que no se movió nunca del pueblo, hablaba siempre con nostalgia de Granada e indicaba el camino por el que se va a la vieja capital nazarí. Él todavía celebraba la vieja costumbre moruna de dar de comer a los animales lo mismo que a las personas un día al año, y para matar una bestia pedía permiso a las alturas. Pensaba, como todavía hoy todos los viejos del valle, que una mujer no puede subir a un árbol cuando menstrúa, porque éste se secará, según anuncia el Corán.



 

Indumentaria característica

Chilaba marroquí.
En las familias de tradición musulmana aún hay recuerdos de la indumentaria característica. Vene había oído en casa que el abuelo de su abuelo llevaba siempre “una bata” encima de los pantalones y la camisa, “una chilaba”. Su abuelo le contaba que iba a trabajar al campo con ella. El último de Riópar en llevar bata fue el llamado tío Sayas por su atuendo. Murió en 1971 y su recuerdo sigue muy vivo. “Dicen que llevaba la saya porque tenía incontinencia urinaria, pero es obvio que él no la había improvisado”, comenta Juan Valero. Su propio bisabuelo llevaba un pañuelo envuelto en la cabeza, “al estilo morisco”. La madre de Juan Valero, Aurora Valdelvira, todavía sabe anudar el pañuelo de esa manera y tiene recuerdos también de una persona que se arrodillaba y hacía reverencias: “Yo veía hacer eso a un labrador, Lorenzo Castillo Peinado, hará unos sesenta años. Dejaba el tiro del arado a un lado y se agachaba y se levantaba en dirección al Collado de la Rambla –la dirección de La Meca–. ¿Qué hace éste?", me preguntaba yo”. Aurora coincide con su hijo en que su suegro “tenía muchas cosas de moro”.


Recuerda su petición de mano y su boda, en que los padres del novio adornaron caballerías con colchas de cama y fueron hasta su cortijo, donde se hizo una fiesta con vino azucarado y dulces. A ella le pusieron un delantal y todos le tiraban dinero en él. Cuando murió la hermana de su padre la amortajaron de blanco y le pusieron un ramo de flores en las manos, y la velaron durante toda la noche. Juan Valero explica que casi todas estas costumbres y muchas otras de Riópar se ven reflejadas en el libro de Gerald Brenan Al sur de Granada. El escritor inglés vivió en la década de 1920 en un pueblo de Las Alpujarras, Yegen, y describió el carácter y las costumbres de sus gentes.

Almojabenas de Alicante.
La cocina es otro elemento muy particular en las familias tradicionales de Riópar. El padre de Vene preparaba cuscús (”él lo llamaba así”), con cordero, patatas, garbanzos y harina tostada, con un sofrito de cebolla, tomate y perejil. Pero lo quemás recuerda son las almujábenas, unos dulces que se hacen en distintos lugares, que su padre enseñó a preparar a su madre –que no compartía sus tradiciones– y que se comían durante la Semana Santa, con harina, huevos, agua y azúcar. Aurora Valdelvira prepara, por su parte, nuégadas, una bolas hechas con nuez y azúcar tostado.



El padre, cuyo oficio era resinero de monte y apenas salió de Riópar, decía a Vene que los árabes gustaban mucho de los dulces y que los hacían con miel. Luego de muchos años, ella ha vuelto a preparar almujábenas y otra repostería de la que se hacía en su casa, y ha empezado a servirla a sus huéspedes, porque tiene habitaciones de turismo rural.


Cuando Juan López y su hermano ayunaban por Semana Santa, hacían un preparado con harina, que comían antes del amanecer y al anochecer, pero Vene no sabe exactamente qué era. En esos días no fumaban ni tomaban vino. Su padre también comía cerdo, aunque a menudo comentaba que no debería hacerlo. Juan Valero explica que el cerdo es fundamental en la alimentación del valle, “pero le añaden tantas especias y lo hacen hervir tanto que su sabor queda totalmente desfigurado; el embutido se conserva en aceite de oliva o se mezcla con arroz y piñones”. El padre de Juan mataba cerdos, pero en su casa jamás se probó una morcilla; ése embutido era tabú. Vene explica que una tarta hecha con manteca de cerdo tradicional en Riópar en su casa se hacía siempre con manteca de vaca.

 “Mahoma debe estar radiante”

Vene tuvo que hacer la comunión como todos los niños del pueblo y su padre se llevó un disgusto; “él jamás entraba en la iglesia”. “Mi madre insistió en que la hiciera porque ‘si no, nos iban a señalar’, pero yo fui la única que no fue a la catequesis”. Con el matrimonio, muerto ya Franco, ya no tuvieron reparos. “Yo no me casé por la Iglesia: mi padre no quería”, explica. Aunque sí tuvo una pequeña ceremonia casera. Su progenitor hizo unas señas con la mano delante de ella y le dijo: “Salte de la casa y echa el pie derecho hacia delante, y ya serás para él el resto de la vida”. Antes le había advertido: “No te has de casar un día de lluvia o nublado, tiene que estar el cielo claro; Mahoma debe estar radiante”.
Riópar con "Mahoma".

 Juan López explicaba a su hija que su identidad era postiza. “Nosotros venimos de la raza de los Caravantes y de los Navalón; perdimos el nombre y nos pusieron otro”. En este sentido, Juan Valero tiene muy claro de dónde vienen muchos de los apellidos del valle y la trayectoria que han seguido. “Mi segundo apellido, Valdelvira, es bab elvira (puerta bella) –es famosa la de Granada–, y los que se llamaban así jamás fueron bautizados, lo mismo que los Banegas o los Alarcón; es decir, nunca hicieron la conversión oficial al cristianismo, y eso se sabe en las familias”.En Riópar se han conservado también algunos términos árabes particulares –Valero ha recogido más de 200– como aljuma (hoja de pino) y estar en fárfaras (sin vigor).


Texto y fotos Eugeni Casanova. DOMINGO, 12 NOVIEMBRE 2006 LA VANGUARDIA


Los moriscos.
 
Tres puertos de más de mil metros, y la ausencia de rutas,  impidieron la llegada de la Inquisición al valle de Riópar, en el sur de la provincia de Albacete, lindante con la de Jaén A medida que los cristianos fueron avanzando hacia el sur durante la baja edad media, una amplia población musulmana fue quedando atrapada a lo ancho de la península Ibérica, los mudéjares. 

Granada, el último reino árabe, capituló ante los Reyes Católicos en 1492. No fue una conquista, sino una rendición pactada según la cual el rey Boabdil y todos sus súbditos podían seguir viviendo en su país ancestral y conservar su religión y sus costumbres. Los vencedores, sin embargo, dejaron de respetar los pactos casi inmediatamente.


Mapa con nucleos moriscos.


El cardenal Cisneros ordenó en 1499 la conversión al cristianismo de los mudéjares y eso provocó una primera revuelta en el Albaicín granadino, y luego en las sierras de Almería, Ronda, Axarquía y las Alpujarras, que sirvieron a los reyes de pretexto para dictar en 1501 una pragmática ordenando la conversión de los musulmanes del reino de Castilla.


 Los mudéjares pasaron a denominarse moriscos, cristianos oficiales de tradición árabe y musulmana, que continuaban hablando la algarabía (al arabiyya,el nombre de su lengua). En 1516  el cardenal Cisneros dictó otra pragmática prohibiendo cualquier costumbre, incluyendo el vestido y la lengua. La presión para que se convirtieran en “buenos castellanos” de la noche a la mañana se intensificó y provocó en 1569 la revuelta de las Alpujarras capitaneada por Aben Humeya (el rey de la tradición familiar de Venerada López). Las acciones bélicas derivaron en una auténtica guerra que duró dos años y que los castellanos no controlaron hasta que en Sierra Nevada se presentó el Gran Capitán al frente de tres ejércitos. En el pueblo alpujarreño de Válor, los vecinos tienen muy presente aún hoy la que fue casa de Aben Humeya. Los moriscos que sobrevivieron fueron desperdigados por todo el reino de Castilla. Los historiadores hablan de unas 50.000 personas. Esta deportación masiva fue el preludio de la expulsión general de todos los reinos de España decretada en 1609 por Felipe III.

martes, 23 de diciembre de 2014

El Nochebueno, el tronco mágico de navidad.

Ya hemos hablado varias veces que en nuestra tierra se guardan ritos y tradiciones en el que el culto a los arboles y al fuego están más que presentes, y donde lo pagano se junta y se mezcla con las festividades cristianas.

Una de estos ritos, se desarrolla durante el periodo navideño y es el llamado "Nochebueno".

La festividad, casi que eliminada de nuestra tierra por los tiempos modernos, el olvido y el nulo interes en la preservación de nuestra cultura, han hecho olvidar este elemento navideño que antes era muy común por nuestra geografía.

Nochebueno Revista 36-Zahora.Albacete.
El Nochebueno, en sí, era un gran tocón de madera, que habia sido seleccionado durante todo el año o durante una marcha al bosque para poderlo usar durante la Nochebuena, noche en el que se le ponía a fuego lento para que calentará la casa y a la familia en una noche tan importante.  La festividad muchas veces en los hogares castellanos, giraba alrededor del nochebueno.


Normalmente no se dejaba que el "Nochebueno" fuese consumido por el fuego, y antes de dejarlo quemar del todo, se le apagaba y se esperaba al día siguiente.

El día 25 por la mañana,  se guardaba el tocón o las cenizas que habían sobrevivido como símbolo de protección, felicidad y buena suerte para la casa.  Y en algunos lugares se tiraban las cenizas del Nochebueno al tejado para que cumpliera la función de proteger la casa de los rayos de los nublados o nubleros mitológicos cuando había tormenta. En otros lugares de Castilla, cuando venían las tormentsa de verano y los temidos granizos, ponían el tocón en la calle con la parte quemada derecha a la tormenta para que fuese a descargar a la montaña y no a la Vega.

La selección del nochebueno, solía ser del mejor tocón que se viera en el bosque, y en algunos lugares se hacia con la mejor cepa seca de la viña, o un buen tronco de encina o de pino.

En algunos lugares, la lumbre del Nochebueno duraba desde el 24 de Diciembre hasta el día de Año Nuevo

Su origen, seguramente sea muy antiguo, la referencia más antigua que tenemos es del etnógrafo catalán Joan Amades, que nos describe así al "nochebueno".



" En Castilla, a mediados del siglo xviiI, existía el Nochebueno, que según el Diccionario de Autoridades: «se llama a un tronco grande de leña, que ponen en el fuego la noche de Navidad, y la parte que queda la guardan, piadosamente, persuadidos que tiene virtud contra las tempestades, por reverencia a esta noche».

En Castilla, he encontrado referencia del Nochebueno, sobre todo en el sur y centro. En las provincias de Cuenca (La Manchuela), Toledo, Ávila, Albacete y Madrid. Sin embargo, no dudo de que su difusión fuese mucho mayor, Ya que en el norte de Castilla, también es muy común durante dicha noche escoger un tronco y quemarlo en la plaza del pueblo con un gran hoguera, por ejemplo en algunos lugares de Toledo, esta gran hoguera ritual de troncos en mitad del pueblo ha seguido conservando el nombre del "nochebueno".






Sin embargo en la provincia de Soria, el nochebueno, era una torta grande de frutos secos, con el que en vez de rendir culto al fuego, se rendía culto a los animales, ya que eran los ganaderos quienes ofrecian esta torta, llamada el nochebueno, a sus animales de labor.

Pero siguiendo con la tradición del tronco de navidad, esta tradición está esparcida también por el resto de la peninsula ibérica, el nochebueno en Andalucía y Murcia, Nataliegu en Asturias, Madeiro de Natal en Portugal e incluso en otros lugares de Europa, con diferentes formes y variantes lo podemos ver por zonas de Alemania, Italia, Francia, Balcanes o las Islas Britanicas. Y que tambien guarda relación con el Tió de Nadal catalán o la Tronca de Nadal en Aragón.

Tió Nadal catalán.


Estas festividades, están relacionadas con el fuego, y el renacimiento de sol y de la naturaleza, cuando los días empezaban a ser más largos y el sol volvía a coger más fuerza para que volviera la navidad y las futuras cosechas tan necesitas antaño para poder subsistir.


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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Jamosta.

[VOCABULARIO CASTELLANO]

Curiosa palabra de origen céltico que usamos en Castilla.

JAMOSTA. del céltico "gamba". se usa para.
1º Atadura con preferencia en forma de lazada.
2º Lazo que se aplica durante el rito del matrimonio .
3º En Masculino, "Jamosto" se usa para "tonto", "imbécil".

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Algunas palabras de origen celta en el castellano actual.

Tal vez las lenguas celtas hayan sido de las que menos hayan influido en el vocabulario y las hablas de Castilla y  el castellano en general. Pero si es cierto que aunque pocas,  algunas de estas palabras son de las más usadas o más comunes de nuestra lengua, así como hay otras palabras muy comunes que por no conocer su origen se cree que son de origen celta como sería el caso de "perro" o "zurdo".

Pero algunas palabras que si se pueden demostrar su origen céltico son las siguientes.





Baladre (Del cat. baladre, y este del lat. verātrum y este del celta). También conocido como "Adelfa".


Cerveza.
(Del celtolat. cerevisĭa)

Boca (Del lat. bucca, voz de or. celta; cf. galo boc[c]a).


Taladro.
(Del celtolat. tarātrum).

Bíbaro.
(Del celtolat. biber, -bri).
1. m. ant. castor (mamífero roedor).
Por lo tanto, castor sería en latín y bíbaro la de origen céltico.

Berro. (Del celta *bẹrŭro-).

 
Camino.
(Del celtolat. cammīnus, voz de or. hisp.; cf. celtíbero camanon).

Camisa.
(Del celtolat. camisĭa).
1. f. Prenda de vestir de tela que cubre el torso, abotonada por delante, generalmente con cuello y mangas.

Colmena.
(Quizá del celta *kolmēnā, der. de *kŏlmos, paja; cf. bretón kôlôen-wénan, de kôlô, paja, y wénan, abejas).

Caballo.(Del lat. caballus, caballo de carga; cf. gr. καβάλλης, galo caballos.barro1.
(Voz prerromana, quizá de or. celta; cf. irl. medio broch, basura, y galo barros, matojo).

 Menhir.
(Del fr. menhir, y este del bretón menhir, der. de men, piedra e hir, larga).

Remolacha.
(Del it. ramolaccio, este del lat. armoracĭum, y este del galo are more, cerca del mar; cf. al. meerrettich, rabaniza, literalmente, rábano de mar).

Brío 
(Del celta *brigos 'fuerza').
1. m. pujanza. U. m. en pl. Hombre de bríos.2. m. Espíritu, valor, resolución.
3. m. Garbo, desembarazo, gallardía, gentileza.
Expresión. "Darse más brío"

Carro1.
(Del lat. carrus, y este del galo carros)


Amelga.
(Quizá del celta *ambĕlica).
1. f. Faja de terreno que el labrador señala en un haza para esparcir la simiente con igualdad y proporción.
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Carpancho.
(Del celta *carpagno-; cf. celtolat. carpentum, carro en forma de cesto, y vasco karpan, cesta poco honda).


Sábalo.
(Del celta *sabŏlos).
1. m. Pez teleósteo marino de la misma familia que la sardina, de hasta siete decímetros de largo

 
Carpintero, ra.
(Del lat. carpentarĭus, der. del celtolat. carpentum, carro en forma de cesto).


Arándano.
(Quizá cruce del celta *aran 'endrino' y el lat. tardío rodandărum o lorandrum, vars. del lat. rhododendron, y este del gr. ῥοδόδενδρον 'adelfa').

En algunos lugares de Castilla se denomina al arándano, como 
"aravia" o "anavia" proveniente del euskera "anabia".



viernes, 31 de octubre de 2014

Estantiguas templarias de Trévago y Malamoneda

Para la noche de las Ánimas, ya vimos diferentes tradiciones que se realizan en tierras de Castilla en la entrada de Halloween en Castilla, nuestra verdadera tradición.

Una de estas tradiciones es creer que durante esta noche nos aparece la "Santa Compaña" o la "Estantigua", como se dice en Castilla a esta procesión de muertos vivientes, que van en pena y que nos dejo en una de sus leyendas sobre Soria y sobre estas fechas “Adolfo Bécquer”.

Pero también en la provincia de Soria y en las Tierras del Moncayo, en el pequeño pueblo de Trévago, hay una pequeña leyenda sobre estas fechas sobre una procesión  templaria de muertos vivientes.

El relato sobre lo que pasa nos lo cuentan de la siguiente manera.



"Como las ruinas del convento de templarios se hallan en el término de los Horcajos, en lo alto de la sierra del Madero, término de Valdegeña, la fantasía popular ha divulgado, año tras año, que las ánimas de los frailes del Temple dejan sus tumbas la noche de difuntos y vagan por calles, plazas y collados pacíficamente, pero a las doce de esa noche tétrica, al sonar las campanas de las iglesias, salen los esqueletos, envueltos en blancos sudarios, dan gritos horribles de venganza, de angustia, con chocar de armaduras y espadas.

Esta dantesca leyenda, sincronizada precisamente la noche de difuntos, fue localizada y aun personalizada por los moradores de Trébago, relatando la visión y sucedido a un cazador nocherniego que vió, por sus ojos, levantarse las losas de las tumbas de los friales y salir sus esqueletos en macabra procesión de danzantes, al son de horrísona algabaría."


Santiago Lázaro, Leyendas de Soria de F. Zamora Lucas


Tumbas de Malamoneda
Pero en Castilla, no sólo contamos con esta leyenda para la noche de las Ánimas, en los Montes de Toledo, encontramos Malamoneda, un pueblo abandonado que cuenta con tradiciones y  leyendas que van ligadas a un origen templario y a su extraña necrópolis.

Malamoneda a día de hoy es un yacimiento arqueologico en Hontanar , dónde podemos divisar antiguas casas abandonadas, un torreón medieval y una necrópolis, donde aparecen talladas en granito más de cien tumbas que misteriosamente abarcan diferentes épocas y pueblos que han pasado por la zona desde la Edad de Bronce pasando por la etapa hispanoromana, visigoda, musulmana, cristiana etc. Entre las tumbas aparte, tambien podemos encontrar esculpidas entre el granito un altar y piedras para sacrificios.

Hay quienes hablan
de que este lugar tiene algo mágico y cierto misticismo, al querer explicar el porque durante tantos siglos ha sido utilizado por tantos pueblos para enterrar a sus muertos y porque los templarios mostraron interes en habitar esta parte de Castilla.
 

 La leyenda de este lugar templario tiene origen en su nombre "Malamoneda". Los templarios defendían es su día este lugar de los ataques musulmanes, después de la conquista del lugar por Alfonso VI. Los musulmanes secuestraron a algunos de los caballeros templarios para que les dieran acceso a la fortaleza, ya que no fueron capaces de acceder en ninguno de sus ataques. Les ofrecieron una recompensa de oro si les abrían un portillo de la Torre para poder entrar. A los que no aceptaron les cortaron la cabeza, al que aceptó recibió una moneda de oro como señal de pago.

Cuando llegó la noche el traidor les abrió la puerta y aprovechando de que estaban dormidos los musulmanes mataron a todos decapitándolos, tanto a templarios como a cristianos, a todos los que allí se encontraban indefensos. Cuando el templario traidor fue a cobrar su recompensa también fue decapitado. Cuentan que los cadáveres de los templarios fueron tirados para que las bestias los devoraran, pero la leyenda cuenta que sus cuerpos habían derretido la piedra, salvándose de ser devorados por las bestias y formando sepultura. Todos menos uno, el del traidor que los cristianos encontraron su esqueleto apretando con fuerza una moneda de oro en una de sus manos. 
 Esta mala moneda dio nombre al lugar y al arroyo al que fue arrojada, Malamonedilla.

La leyenda cuenta que el fantasma del templario traidor vaga por las noches buscando la moneda de oro, para poder pagar al Diablo, y salvar su alma. Por esta leyenda el pueblo se bautizó como Malamoneda.






Pero las leyendas no acaban aquí, se dice que este lugar fue tan importe y tan mágico que hasta el propio rey visigodo Wamba nació y tuvo casa en estos parajes y que hasta hace no muchos siglos había un verraco celtico como afirmaba el Conde de Mora. E incluso
se habla de que este lugar ha sido frecuentado por los buscadores de la Mesa del Rey Salomón, y que los restos de la torre pudieran ser los vestigios del antiguo castillo de Faras, donde se dice qeu fue ocultada la Mesa.

Torre de Malamoneda.
Pero realmente lo curioso es las tradiciones que han quedado en la población local y como van relacionadas con la Noche de las Ánimas y el día de Todos los Santos, y segun nos cuentan en mtoGetafe  , en Hontanar quien tenían algún familiar gravemente enfermo,  acudían para pedir a la Virgen una muerte dulce si no era posible su curación. A cambio, dejaban velas sobre la roca  y pasaban por ella una moneda, que llevaban al enfermo. Si éste sanaba la guardaba como amuleto toda su vida y si fallecía lo enterraban con ella en la mano. Costumbre pagana muy apropiada al lugar, ya que se cree que allí existió un centro de culto céltico-romano dedicado a los dioses del mundo de los muertos: Proserpina y Hades.


No es la única tradición mágica del lugar.  Los habitantes de la zona pensaban que existía un tesoro "más antiguo que los romanos" escondido bajo un verraco de piedra o incluso que consistía en un verraco de oro.

Esto hizo que se abriesen y expoliasen todas las tumbas, puesto que muchas permacieron intactas hasta hace unos 100 años.